El Irish Times analiza 40 años de democracia en España


Aniversario lleno de discordia creciente

Hace cuarenta años, esta semana, la Constitución Democrática de España fue aprobada por una gran mayoría del electorado en todas las regiones, excepto en el país Vasco.

Por eso es una amarga ironía que su aniversario, que marca el período de paz Democrática más largo de la historia de España, esté cargado de discordia cada vez más enconada.

Este faccionismo desestabilizador se caracteriza por la aparición, por primera vez desde el final de la dictadura de Franco, de un partidoinda de extrema derecha en la corriente política.

Aunque todos los partidos están de acuerdo en que la Constitución necesita cambios, no parece haber mucha esperanza de que el consenso alcanzado hace 40 años pueda ser recuperado

El ultra-nacionalista Vox surgió de la nada el domingo pasado para tomar 12 escaños en el Parlamento regional andaluz.

Esto pone fin a 36 años de hegemonía Del partido Socialista (PSOE) en la región más poblada de España y causa un gran dolor de cabeza al gobierno minoritario del PSOE en Madrid.

Vox utiliza una retórica anti-inmigrante tóxem y quiere desmantelar los poderes autónomos que los vascos y los catalanes ya disfrutan bajo la Constitución. También quiere eliminar las protecciones y derechos de las mujeres. Mientras tanto, el propio movimiento nacionalista Catalán efectivamente rompió la Constitución al declarar, aunque de forma irrealista, una República independiente el año pasado.

Y Podemos, que desafía al PSOE desde la izquierda, quiere eliminar lo que los conservadores consideran como el linchamiento de la Constitución, la monarquía.

Aunque todos los partidos están de acuerdo en que la Constitución necesita cambios, no parece haber mucha esperanza de que el consenso alcanzado hace 40 años pueda ser recuperado. Ese consenso tenía aspectos utópicos, y obviamente era preferible a una repetición de la desastrosa guerra civil española de los años treinta.

Pero estaba fuertemente condicionada y sujeta a constantes amenazas, aunque silenciadas, por parte de las fuerzas armadas y el establishment Franquista.

La mejor manera de celebrar 40 años de democracia pacífica en virtud de la Constitución sería que todos los partidos democráticos acordaran un nuevo marco mínimo para el estado.

Los partidos conservadores de Andalucía podrían liderar el camino, rechazando cualquier alianza con Vox, un movimiento claramente empeñado en destruir la propia democracia. Pero su propia relación ambigua con el legado de la dictadura hace que un paso tan valiente sea improbable.