Gobierno español finalizando los planes por delante de un posible Brexit duro


Madrid lanzará una batería de medidas en enero destinadas a suavizar los efectos de la caída del Reino Unido fuera de la Unión Europea en marzo sin un acuerdo

Un llamado “Brexit duro” ya no es una posibilidad remota en Europa. El gobierno español casi ha finalizado sus planes de contingencia para hacer frente a los efectos adversos para España en caso de que el Reino Unido se caiga de la Unión Europea en marzo del próximo año sin un acuerdo. El ejecutivo lanzará una batería de medidas y recomendaciones en enero que se centran en los sectores más expuestos. Los derechos de los ciudadanos, la aviación – con la antigua aerolínea española Iberia como preocupación clave – y el intercambio de mercancíasøarán entre los puntos clave.

España es uno de los países de la UE que tiene los lazos más estrechos con el Reino Unido, obligando al gobierno a anticipar el peor escenario posible de no llegar a un acuerdo cuando abandone el bloque de 28 países el 30 de marzo de 2019. Mientras Madrid ha estado haciendo preparativos para este escenario, la caótica situación en Londres – con la primera ministra Theresa Tal vez incapaz de garantizar a sus socios europeos que puede conseguir que su acuerdo de Retirada sea aprobado por el Parlamento – los ha obligado a acelerar el ritmo.

El primer ministro español, Pedro Sánchez, Del partido socialista (PSOE), ha tomado las riendas del proyecto, y está previsto que lo lance oficialmente en enero, posiblemente después de que la votación del acuerdo tenga lugar en el Parlamento. El elemento más visible del plan será una página web dirigida a empresas y ciudadanos que contenga toda la información relativa al Brexit, según han dicho Fuentes gubernamentales a EL PAÍS.

El proyecto considerará dos escenarios: un retiro acordado, que sigue siendo el más probable, o una situación de no-acuerdo, que parece más probable con cada día que pasa. Hasta ahora, el gobierno español no había estado dispuesto a explorar públicamente esta segunda posibilidad para no crear preocupación entre las empresas y los ciudadanos (aunque se han llevado a cabo conversaciones privadas con los sectores más afectados).

Pero a medida que se acerca la fecha clave de la salida del Reino Unido, se está poniendo más atención en un posible escenario adverso. Prácticamente todos los ministerios españoles trabajan para dev qué áreas son las más sensibles y para anticipar posibles soluciones. Éstos son los elementos clave del plan de contingencia.

Ciudadano. España cuenta con la mayor comunidad de residentes británicos en la UE (alrededor de 300.000), y un gran número de españoles que viven en el Reino Unido (116.000). El gobierno español está trabajando sobre la base de que, incluso sin una retirada negociada, Londres estará interesado en el mantenimiento recíproco de los derechos de este número significativo de personas. Sobre la base de las recomendaciones publicadas por la Comisión Europea con el fin de mantener intactos los derechos, el gobierno español pretende llegar a acuerdos que garanticen los derechos de residencia, asistencia sanitaria y el reconocimiento de títulos académicos. Fuentes consultadas por el PAÍS dicen que esta será la zona con menos desacuerdo entre las dos partes.

Aviación. El tráfico aéreo es una cuestión mucho más compleja. Más allá de la incertidumbre general relacionada con un área clave para el turismo, España se enfrenta al problema específico de Iberia – la antigua compañía de bandera es parte del grupo británico IAG, que también incluye British Airways. La empresa se convertiría en una empresa de fuera de la UE tan pronto como el Brexit se produce si no impulsa a aplicar cambios a su estructura con el fin de Mostrar a la CE que sus accionistas mayoritarios son europeos. Un Brexit duro dejaría a esta empresa sin el marco de tiempo con el que cuenta – el Actual acuerdo de Retirada permite un período de transición de dos años, en el que se mantendría el status quo en la UE – para hacer los cambios necesarios de forma gradual. “En el peor de los casos, habría medidas internas para declarar los intereses de los ciudadanos afectados”, explican Fuentes, sin proporcionar más información.

Comercio. El gobierno ya tiene una estimación de cuánto tendrá que aumentar sus recursos aduaneros en caso de que haya un Brexit duro. En tal caso, las mercancías estarían sujetas a controles fronterizos para garantizar que se les pagaran aranceles y también para realizar inspecciones dado que ya no procederían de un estado miembro de la UE. Estas barreras amenazan con afectar significativamente a los altos volúmenes de comercio: el Reino Unido es el Cuarto destino de las exportaciones españolas.

La mayor parte del efecto económico negativo dependerá de la preparación de las empresas. Desde hace algún tiempo, el Ministerio de Economía ofrece información sobre cómo operar en un país que, a partir de marzo, ya no será parte de la UE. También habrá instrucciones sobre cómo el Instituto de Crédito Oficial de España puede ofrecer financiación en caso de dificultades, aunque por ahora el gobierno no está pensando en abrir líneas oficiales debido al Brexit.

Inicialmente, Madrid había identificado el sector financiero como uno de los más expuestos – Santander bank, por ejemplo, hace grandes volúmenes de negocios en el Reino Unido. Pero los planes de Bruselas y los preparativos de los bancos han disipado estos temores, dicen las Fuentes.

Pesca. En este ámbito, España considera que el trabajo ya realizado por la CE ha reducido significativamente los efectos adversos para los pescadores españoles que operan en el Reino Unido (hay alrededor de 80 barcos que faenan en aguas británicas).

Gibraltar. La cuestión relacionada con el Brexit que ha consumido la mayor parte de los esfuerzos diplomáticos es la que el gobierno considera la mejor cubierta. El gobierno español considera que, incluso si se rechazara El acuerdo general de Retirada-el documento contiene un protocolo específico sobre Gibraltar – los acuerdos bilaterales que han firmado Madrid y Londres en Relación con el territorio británico de Ultramar seguirían en vigor. Y eso garantizaría un mire sobre los cuatro temas clave que causan fricción entre España y la Roca: la circulación de ciudadanos, el Gad de tabaco, cuestiones fiscales y disputas ambientales. Todavía no se ha visto si el Reino Unido aceptará estos memorandos en caso de que el acuerdo Brexit entre Bruselas y Londres se rompa.